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Servicios Sociales - Servicios y programas
- Programas de atención primaria (UTS).
- Información y orientación
- Apoyo a la unidad convivencial y ayuda a domicilio
- Atención a la dependencia
- Servicio de ayuda a domicilio
- Servicio de teleasistencia domiciliaria
- Alojamiento y convivencia
- Viviendas sociales
- Prevención e inserción social
- Programa de iniciación profesional
- Programa APIS/IMI
- Fomento a la solidaridad social y la cooperación social
- Programas de servicios sectoriales y especializados.
- Infancia y adolescencia
- Programa de prevención de drogodependencias en primaria y secundaria
- Programa de absentismo escolar
- Escuela de padres
- Refuerzo educativo
- Escuela de verano
- Mujer
- Servicio de orientación en violencia de género
- Programa de igualdad desde la igualdad
- Familia
- Programa de información y asesoramiento a familias en situaciones especiales
Este programa pretende dotar a las familias usuarias de las habilidades y recursos personales necesarios para superar las carencias psicosociales o afectivas que les han empujado a su situación de riesgo social o crisis familiar (normalmente cronificada) que afecta a toda la unidad de convivencia y fundamentalmente a los menores que en ella conviven.
La tipología de las familias que se incluyen en este programa tienen normalmente unos elevados niveles de exclusión, precarias situaciones económicas y la confluencia de múltiples problemas de elevada gravedad como son; toxicomanías, situaciones de maltrato o violencia, indicadores de desamparo o riesgo infantil y discapacidades o enfermedad mental.
En gran parte de los casos esta situación de problemáticas familiares múltiples incurren en niveles de desprotección tipificados en la legislación vigente en materia de menores que provocan la apertura de expedientes en el servicio de protección de menores (Dependiente de la Dirección general de familia y servicios sectoriales) y que se traducen en una acción coordinada desde la CARM y nuestro centro en aras de potenciar la “normalización” de esas unidades familiares.
“Normalizar” la situación de nuestros usuarios es un difícil objetivo que sólo se consigue mediante la educación para la salud, apoyo social y psicoeducativo, organización y economía domestica, gestión de tiempo libre, formación social, cultural y personal, convivencia familiar y con el entorno, etc.
El primer paso del proceso de intervención con las familias es la recepción de la demanda que puede llegar desde la propia UTS o desde distintas instituciones (colegio, centro de salud, servicio del menor), incluso mediante la información de particulares. En esta fase se examina la información aportada y se recoge la que falta para tener una visión general del caso, a través de las visitas domiciliarias y las entrevistas diagnósticas
Una vez sistematizada toda la información recogida mediante informes, registros y protocolos elaborados ad-hoc, se aplican los criterios de valoración y se establece el diagnóstico (interpretación del problema), la jerarquización de necesidades y el pronóstico del caso, es decir, las posibilidades de cambio existentes en la familia.
Partiendo del diagnóstico y del pronóstico, se establecen los objetivos o metas a conseguir, los plazos para alcanzarlos y la distribución de tareas para la familia y los profesionales. En esta fase es fundamental abarcar la mayor parte de áreas de intervención que estén influyendo en el mantenimiento del problema de exclusión, con el fin de poder evaluar la totalidad de las carencias, aunque la intervención dependerá de las circunstancias concretas de cada núcleo familiar.
Para la correcta consecución de los objetivos es fundamental establecer en cada uno de ellos cuales van a ser los criterios de evaluación, que se establecerán lo más cuantificables posibles, por ejemplo mediante número de faltas de asistencia al centro, seguimientos médicos, porcentajes, escalas, etc. También es igual de necesario establecer los plazos de evaluación.
Una vez realizada nuestra valoración se mantiene una entrevista con la familia en la que se expone mediante un feed-back, las características de su situación desde nuestro punto de vista con el objetivo de que asuman sus dificultades y se motiven para el cambio. La intervención sólo podrá comenzar cuando la familia haya reconocido el problema. En el transcurso de esta entrevista se exponen nuestros objetivos y las actividades y plazos que hemos establecido.
La implementación se lleva a cabo mediante contactos periódicos, dependiendo de la gravedad del caso, en el domicilio familiar, el centro de servicios sociales, colegio, etc. Para llevar a cabo el proceso de intervención se utilizan distintas técnicas como el modelado, resolución de problemas, toma de decisiones, técnicas de autocontrol, ensayo conductual, entrenamiento en habilidades sociales, etc.
Las acciones a realizar pueden ser de orientación y de educación. El objeto principal de la intervención es la prevención de necesidades sociales en menores, por lo que es fundamental mantener una coordinación permanente con los profesionales que trabajan en el ámbito de la infancia, para establecer un feedback de información y programar actividades de acuerdo con la realidad socio-familiar de los menores.
Una de las fases más importantes del proceso de intervención es la evaluación que se desarrolla semestral y anualmente con cada uno de los objetivos concretados en la fase de valoración. Al mismo tiempo se realiza una valoración informal sobre la posible mejora de la familia a nivel general. Una vez que se hayan conseguido todos los objetivos propuestos la familia es dada de baja en el programa de familia.
Siguiendo el proceso propio del Programa de Familia, tras la valoración, diagnóstico y planificación de la intervención, y dependiendo de las necesidades de cada núcleo familiar, se llevaron a cabo las distintas actuaciones, preventivas, educativas, en las siguientes áreas de intervención:
Convivencia y relaciones personales
Se llevó a cabo el apoyo, mediación y fomento de las capacidades relacionales necesarias en aquellas situaciones en las que existía conflicto entre los miembros de la familia, debido a la falta de alguno de los padres, situaciones de maltrato, abuso y abandono, incapacidad o dificultad parental para el control de la conducta propia o del menor, falta de integración en la comunidad, situaciones de crisis, etc.
Trabajo y formación
Debido a la gran demanda de empleo que llegaba a nuestro servicio y tras valorar que la “normalización” de muchas de las familias usuarias pasaba por la estabilidad laboral de alguno de sus miembros se ha establecido una estrecha colaboración con el Centro Local de Empleo del Ayuntamiento, el cual ayuda, orienta y facilita la formación e inserción laboral de los miembros de la familia en edad laboral.
Educación
Con relación al proceso escolar de los niños se realiza el seguimiento en cuanto al absentismo, fracaso, y desarrollo de los roles parentales de control. La labor más importante en este campo fue el desarrollo de un programa de control de absentismo escolar en colaboración con el Instituto de Educación Secundaria “Felipe de Borbón” y con los cuatro Centros de Educación Infantil y primaria de la localidad. Nuestra participación en este programa consiste en entrevistas con los padres de los absentistas donde se informa de la obligatoriedad de la enseñanza hasta los 16 años, las alternativas educativas y en las consecuencias que podría tener el no cumplimiento de esta norma. Una vez valoradas las dificultades para que los menores no acudan a clase se aportaron soluciones concretas a cada caso.
Salud
El seguimiento del programa de “el niño sano”, el calendario de vacunaciones, los controles médicos de embarazos y las revisiones sanitarias periódicas suelen ser supervisados desde este programa para garantizar el bienestar y el óptimo proceso de crecimiento físico e intelectual de los menores de familias excluidas.
Además, cuando existen en el núcleo familiar minusvalías, drogodependencias, ludopatías, enfermedades crónicas, etc. se controla el cumplimiento de controles sanitarios necesarios. Al mismo tiempo se educa en el trato con estos enfermos y se apoya el tratamiento a seguir a través del acompañamiento y seguimiento en los servicios de salud correspondientes en los casos en los que sea necesario.
Vivienda
Ante la existencia de hacinamiento, carencia de equipamiento básico o deterioro de la vivienda se asesora en la búsqueda de una vivienda digna tras el proceso de sensibilización de este problema a la familia.
Participación e integración social
Cuando por sus características étnicas o culturales, la familia no está integrada en la sociedad o si existen problemas de marginación social por lo económico, fundamentalmente en los menores.
Comportamiento
Se realiza la labor básica de educación en familias con graves carencias en hábitos de higiene, organización doméstica y económica, pautas educativas con los menores, etc.
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